sábado, 28 de fevereiro de 2009

La historia de tu vida - Stories of Your Life and Others - Ted Chiang


Notas sobre los relatos

La torre de Babilonia

Este relato fue inspirado por una conversación con un amigo, cuando mencionó la versión del mito de la Torre de Babel que le habían enseñado en la escuela hebrea. En ese momento yo sólo conocía la narración del Antiguo Testamento, y no me había impresionado demasiado. Pero en la versión más elaborada, la torre es tan alta que lleva un año subir hasta lo alto, y cuando un hombre resbala y cae, nadie lo lamenta, pero cuando un ladrillo se cae, los albañiles lloran porque tardarán un año en sustituirlo. La leyenda original trata sobre las consecuencias de desafiar a Dios. Para mí, sin embargo, la historia evocaba imágenes de una ciudad fantástica en el cielo, con reminiscencias del Castillo de los Pirineos de Magritte. Me sentí cautivado por la audacia de esa imagen y comencé a preguntarme cómo podría ser la vida en una ciudad así. Tom Disch llamó a este relato «ciencia-ficción babilónica». Cuando lo escribí no pensaba que fuera así —los babilonios conocían lo suficiente la física y la astronomía, desde luego, para reconocer que este cuento es un capricho—, pero entendí a lo que se refería. Los personajes pueden ser religiosos, pero confían en la ingeniería antes que
en la oración. Ninguna deidad se aparece en el cuento; todo lo que sucede puede entenderse
en términos puramente mecanicistas. Ése es el sentido en el que, a pesar de la obvia diferencia de cosmología, el universo del relato se parece al nuestro.


Comprende

Éste es el relato más viejo de este volumen y quizá nunca hubiera sido publicado de no ser por Spider Robinson, uno de mis profesores en el taller de Clarion. Este cuento había recibido un puñado de rechazos la primera vez que lo mandé a las revistas, pero Spider me animó a volver a enviarlo una vez que ya contaba con Clarion en mi curriculum. Le hice algunos cambios y lo volví a enviar, y obtuvo una respuesta mucho mejor esta segunda vez.
La semilla inicial de este relato fue un comentario casual que me hizo un compañero
de cuarto en la universidad; en aquel momento él estaba leyendo La náusea, de Sartre, cuyo protagonista sólo ve ausencia de sentido en todo lo que observa. Pero, ¿cómo sería, se preguntó mi compañero, encontrar sentido y orden en todo lo que se observa? Para mí eso sugería una especie de percepción aumentada, lo que a su vez sugería super-inteligencia. Comencé a pensar en cuál era el punto en el que las mejoras cuantitativas —mejor memoria, reconocimiento de pautas más rápido— se convierten en una diferencia cualitativa, un modo de cognición fundamentalmente diferente.
Otra cosa que me intrigaba era la posibilidad de comprender realmente cómo funciona
nuestra mente. Algunas personas están convencidas de que es imposible que entendamos
nuestra propia mente, ofreciendo analogías como «uno no puede ver su cara con sus propios ojos». Eso nunca me pareció convincente. Puede ser que, finalmente, no podamos entender nuestra mente (para ciertos valores de «entender» y «mente»), pero necesitaré un argumento mucho más persuasivo que ése para convencerme.


Dividido entre cero

Hay una famosa ecuación que tiene este aspecto:
eπi + 1 = 0
Cuando entendí por primera vez las derivaciones de esta ecuación, se me quedó la
boca abierta de asombro. Permitan que intente explicarles por qué.
Una de las cosas que más admiramos en la ficción es un final que sea sorprendente y a la vez inevitable. Esto es lo mismo que caracteriza la elegancia en el diseño: una invención que sea inteligente y al mismo tiempo parezca totalmente natural. Por supuesto, sabemos que no son realmente inevitables; es el ingenio humano el que hace que lo parezcan temporalmente.
Piensen ahora en la ecuación que figura más arriba. Es definitivamente sorprendente;
uno podría trabajar con los números e, π e i durante años, cada uno en una decena de contextos diferentes, sin darse cuenta que se cruzan de esta forma en concreto. Pero una vez que se perciben las derivaciones, uno siente que esta ecuación es realmente inevitable, que ésta es la única forma en que podrían ser las cosas. Es un sentimiento de asombro, como si uno hubiera entrado en contacto con una verdad absoluta.
Una prueba de que las matemáticas son inconsistentes, y que toda su maravillosa
belleza es sólo una ilusión, sería, a mi parecer, una de las peores cosas que uno podría
conocer.


La historia de tu vida

Este relato nació de mi interés en los principios variacionales de la física. He encontrado
fascinantes estos principios desde que supe de ellos por vez primera, pero no sabía cómo usarlos en un cuento hasta que vi una representación de Time Flies When You’re Alive, el monólogo de Paul Linke sobre la batalla de su mujer contra el cáncer de mama. Se me ocurrió que podría usar principios variacionales para contar una historia sobre la respuesta de una persona ante lo inevitable. Unos años después, esa idea se combinó con los comentarios de una amiga sobre su hijo recién nacido para formar el núcleo de este cuento.
Para los que estén interesados en la física, debo decir que la discusión que tiene
lugar en el relato sobre el Principio de Tiempo Mínimo de Fermat omite toda mención
a sus bases de mecánica cuántica. La formulación de mecánica cuántica es interesante
a su manera, pero preferí las posibilidades metafóricas de la versión clásica.
En cuanto al tema del relato, probablemente el resumen más conciso de éste que versario
de Matadero 5: Stephen Hawking... encontró intrigante la idea de que no podamos recordar
el futuro. Pero recordar el futuro es para mí ahora un juego de niños. Sé lo que será de mis bebés inermes y confiados porque ahora son adultos. Sé cómo acabarán mis amigos más íntimos porque ahora muchos de ellos están jubilados o muertos... A Stephen Hawking y a todos los que son más jóvenes que yo les digo: «Sed pacientes. Vuestro futuro vendrá a vosotros y se tumbará a vuestros pies como un perro que os conoce y os quiere seáis quienes seáis».


Setenta y dos letras

Este relato surgió cuando noté una conexión entre dos ideas que previamente había pensado que no guardaban relación alguna. La primera era el golem. En la que es probablemente la historia más conocida del golem, el rabino Loew de Praga da vida a una estatua de arcilla para que sirva como defensor de los judíos, protegiéndolos de las persecuciones. Esta historia resulta ser una invención moderna que se remonta sólo a 1909. Las historias en las que el golem se usa como sirviente para realizar tareas —con diversos grados de éxito— comenzaron a circular en el siglo XVI, pero tampoco son las referencias más antiguas al golem. En historias que se remontan al siglo II, los rabinos animaban golems no para realizar nada práctico, sino más bien para demostrar su dominio del arte de la permutación de letras: buscaban conocer mejor a Dios mediante la realización de actos de creación.
Todo el tema del poder creativo del lenguaje ha sido discutido en otros lugares,
por personas más inteligentes que yo. Lo que me pareció particularmente interesante
respecto a los golems fue el hecho de que tradicionalmente son incapaces de hablar.
Puesto que el golem es creado mediante el lenguaje, esta limitación es también una
limitación para la reproducción. Si un golem fuera capaz de usar el lenguaje, sería capaz
de autorreplicarse, a la manera de una máquina de Von Neumann.
La otra idea en la que había estado pensando era la preformación, la teoría de que
los organismos existen completamente formados en las células germinales de sus padres.
Ahora es fácil considerar que esta teoría es ridícula, pero en su época la preformación
tenía todo el sentido del mundo. Era un intento de resolver el problema de
cómo se pueden replicar los organismos vivos, que es el mismo problema que luego
inspiró las máquinas de Von Neumann. Cuando me di cuenta de eso, me pareció que
estaba interesado en las dos ideas por la misma razón, y supe que tenía que escribir
sobre ellas.


La evolución de la ciencia humana

Este ultracorto fue escrito para la revista científica británica Nature. A lo largo del año 2000, Nature publicó una sección llamada «Futuros»; cada semana un escritor diferente
aportaba un tratamiento ficticio de escasa extensión sobre un desarrollo científico que ocurriese en el nuevo milenio. Nature es, casualmente, prima lejana en términos corporativos de Tor Books, así que el redactor encargado de «Futuros», el doctor Henry Gee, le pidió a Patrick Nielsen Hayden que sugiriera algunos posibles colaboradores.
Patrick fue tan amable de mencionarme. Puesto que el cuento aparecería en una revista científica, hacer que tratase sobre una revista científica parecía una elección obvia. Comencé a preguntarme sobre qué aspecto podría tener ese tipo de revista tras el advenimiento de la inteligencia superhumana.
William Gibson dijo: «El futuro ya está aquí; sólo que no esta repartido
homogéneamente». Ahora mismo hay personas en el mundo que, si saben que existe la revolución informática, la conocen sólo como algo que les está sucediendo a otras personas, en algún otro lugar. Supongo que eso seguirá siendo cierto en cualquier revolución
científica que nos espere.
(Unas palabras sobre el título: este ultracorto apareció originalmente bajo un título
elegido por los redactores de Nature; he preferido devolverle su título inicial para esta
nueva edición.)


El Infierno es la ausencia de Dios

De entrada, quise escribir un relato sobre los ángeles después de ver la película Ángeles y demonios, un thriller sobrenatural escrito y dirigido por Gregory Widen. Durante mucho tiempo intenté pensar en una historia en la que los ángeles fueran personajes, pero no se me ocurría una idea que me gustase; sólo cuando comencé a pensar en los ángeles en tanto que fenómenos de poder aterrador fui capaz de seguir adelante con el cuento. (Quizá estaba pensando subconscientemente en Annie Dillard.
Más tarde me acordé de que ella escribió que si los creyentes tuvieran más fe, se pondrían
un casco en la cabeza cuando fueran a la iglesia y se atarían a los reclinatorios.)
Pensar en desastres naturales me llevó a pensar en el problema del sufrimiento de los inocentes. Desde la perspectiva religiosa se ha ofrecido una enorme gama de consejos
a aquéllos que sufren, y parece evidente que no hay una única respuesta que pueda satisfacer a todo el mundo; lo que consuela a una persona inevitablemente le parece a otra escandaloso. Piensen en el Libro de Job, por ejemplo.
Para mí, una de las cosas menos satisfactorias del Libro de Job es que, al final,
Dios recompensa a Job. Dejen a un lado la cuestión de si los nuevos hijos pueden
compensar la pérdida de los anteriores. ¿Por qué Dios le devuelve algo a Job? ¿Por
qué ese final feliz? Uno de los mensajes básicos de ese libro es que la virtud no siempre
es recompensada; que a las buenas personas les suceden cosas malas. Job finalmente
acepta esto, probando su virtud, y por consiguiente es recompensado. ¿No les
parece que esto debilita el mensaje?
Me parece que al Libro de Job le faltó el valor de sus convicciones: si el autor estuviera
realmente comprometido con la idea de que la virtud no siempre recibe su recompensa,
¿no creen que el libro debería haber terminado con un Job absolutamente desposeído de todo?


¿Te gusta lo que ves? (Documental)

Unos psicólogos llevaron a cabo en cierta ocasión un experimento en el que una y otra vez dejaron una falsa solicitud de ingreso a la universidad en un aeropuerto, supuestamente
olvidada por un viajero. Las respuestas en la solicitud eran siempre las mismas, pero a veces cambiaron la foto del solicitante ficticio. Resultó que era más probable que la gente enviase por correo la solicitud si el solicitante era atractivo. Quizá esto no resulte sorprendente, pero ilustra cuan profundamente estamos influidos por el aspecto; favorecemos a las personas atractivas incluso en una situación en la que nunca las conoceremos.
Pero cualquier discusión sobre las ventajas de la belleza suele venir acompañada
por una mención de la carga que supone. No dudo que la belleza tiene sus inconvenientes,
pero lo mismo pasa con todo. ¿Por qué la gente parece simpatizar más con la idea de que la belleza es una carga que, por ejemplo, con la idea de que la riqueza es una carga? Es porque la belleza realiza una vez más su magia: incluso en una discusión sobre sus desventajas, la belleza proporciona a sus poseedores una ventaja.
Supongo que la belleza física existirá mientras tengamos cuerpo y ojos. Pero si la caliagnosia se llega a inventar algún día, yo sería de los que la probarían.


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O que é esperado de nós - Ted Chiang




Este é um aviso. Por favor, ouça com atenção.

Neste instante você está provavelmente olhando para um Predictor, milhões deles foram vendidos. Para quem nunca viu, trata-se de um aparelho pequeno, como um controle remoto do portão da garagem, com um botão e um led verde.
A luz pisca quando você pressiona o botão.

Na verdade, ela pisca um segundo antes de você apertar o botão.

A maioria das pessoas diz que quando pela primeira vez o experimentaram, sentiram como se estivessem jogando um tipo estranho de jogo, um onde o objetivo fosse pressionar o botão após ver a luz se acender, e assim ficava fácil.

Mas quando se tenta quebrar as regras, você descobre que não consegue.
Se tentar apertar o botão sem ter visto a luz esta imediatamente se acende, não importa o quão rápido seja o movimento, Não dá para apertar o botão sem que um segundo tenha decorrido.
Se você esperar pela luz, esta nunca se acende. Não importa o que faça, a luz se acende sempre antes de pressionar o botão. Não há como enganar o Predictor.

No interior de cada Predictor há um circuito de atraso negativo que envia um sinal de volta no tempo. As implicações completas de tal tecnologia irão se tornar claras mais adiante, quando um atraso negativo maior do que um segundo ocorre, mas não é sobre isso que quero falar.

O problema mais grave é que o Predictor demonstra que não há tal coisa chamada livre arbítrio.
Sempre existiram argumentos demonstrando que o livre arbítrio é uma ilusão, alguns deles baseados na física, outros baseados na lógica. A maioria das pessoas concorda que tais argumentos são irrefutáveis, mas ninguém realmente aceitou a conclusão.

A experiência de livre arbítrio é tão poderosa que não bastam argumentos, é necessária uma demonstração, e é isso que o Predictor faz.

É comum que uma pessoa brinque com o Predictor compulsivamente por muitos dias, mostrando-o para os amigos, bolando esquemas para vencer o aparelho. A pessoa pode parecer perder o interesse nele, mas ninguém consegue esquecê-lo nas semanas seguintes; as implicações de estar naufragado em um futuro imutável.

Alguns, percebendo que suas escolhas não importam, passam a se recusar a fazer qualquer escolha, como uma legião de Bartleby, ‘o escrivão’ (personagem bizarro de um livro de H.Melville, que se recusa a trabalhar ou tomar qualquer atitude.), não mais realizando qualquer ação espontânea.

Eventualmente um terço daqueles que brincam com o Predictor precisam ser hospitalizados, pois não mais se alimentam. O estado final é o mutismo e a imobilidade total, um tipo de coma desperto. Seus olhos são capazes de seguir um movimento e eventualmente mudam de lugar, mas nada mais. A habilidade de se mover permanece, mas a motivação se perdeu.

Antes das pessoas começarem a brincar com os Predictors, tal manifestação era bastante rara, o resultado de um dano na região do cérebro chamada cingulate córtex. Agora se parece mais como uma praga cognitiva. As pessoas especulam sobre como se destrói um pensamento, algo saído do terror de Lovecraft ou como se uma frase secreta fosse capaz de destruir a lógica do ser humano. Isso apenas demonstra aquilo que recusamos a crer, que o livre arbítrio não existe.
Não é fácil, até que se passa a acreditar nisso.

Médicos tentam argumentar com seus pacientes enquanto estes ainda podem interagir em uma conversa. Todos nós estivemos vivendo felizes em nossas vidas ativas antes disso, e nunca tivemos livre arbítrio também, então por que algo precisaria mudar? 'Nenhuma ação que você executou no último mês foi mais espontânea do que qualquer que venha a ter hoje' poderia dizer um medico. 'Você ainda pode se comportar assim agora'.
Os pacientes invariavelmente respondem: 'Mas agora eu sei. '
E jamais voltam a falar novamente.

Alguns irão dizer que o fato do Predictor causar esta mudança de comportamento significa que nós temos livre arbítrio. Um autômato não pode por si só tornar-se desencorajado, apenas uma entidade livre para pensar poderá fazê-lo. O fato de que algumas pessoas contraem os sintomas mais graves enquanto outras não, apenas ressalta a importância de fazer uma escolha.

Infelizmente tal racionalidade é falha; cada forma de comportamento é compatível com o determinismo, um sistema dinâmico pode funcionar como esperado enquanto outro exibe comportamento caótico indefinidamente e ambos são completamente determinísticos.

Estou transmitindo este alerta para você de um ano além, de seu futuro.

É a primeira mensagem longa recebida quando circuitos com atraso negativo num espaço de mega-segundo foram usados para construir equipamentos de comunicação.
Outras mensagens virão em seguida, falando de outros assuntos.

Minha mensagem para você é essa: finja que você tem livre arbítrio.

É essencial que você se comporte como se suas decisões importassem, mesmo sabendo que não importam. A realidade não é importante: O que importa é acreditar, e acreditar na mentira é o único jeito de se evitar o coma desperto.

A civilização agora depende de seu auto-engano. Talvez, sempre dependeu.

E mesmo sabendo disso, que o livre arbítrio é uma ilusão, está predeterminado quem irá ser acometido pelo coma desperto e quem não irá. Não há nada que possamos fazer - você não pode escolher o efeito que o Predictor terá em você. Alguns irão sucumbir e outros não, e enviar esta mensagem não irá alterar estas proporções. E por que então eu estou fazendo isso?

Por que eu não tive escolha.


Fim.




Ted Chiang mora em Bellevue, Washington (EUA). Ocasionalmente escreve contos de Ficção Científica (FC), reconhecidamente distintos e bem trabalhados.
'Stories of Your Life and Others' seu livro de coletâneas foi publicado em 2002.

Ted Chiang disse: 'A extensão de um trabalho de FC reflete a ciência; é Hard FC. E refletir a ciência não necessariamente significa ser consistente com uma série de fatos; essencialmente significa ser consistente com certa estratégia para se entender o universo. A ciência procura um tipo de explicação diferente daquela fornecida pela arte ou pela religião, uma explicação onde a objetividade abre precedentes para experiências subjetivas.

'O que é esperado de nós' ("What's Expected of Us") foi publicado na revista Nature.

sexta-feira, 27 de fevereiro de 2009

The war of the worlds - H.G.Wells


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quinta-feira, 26 de fevereiro de 2009

Revista Famous Monsters - Star Wars Spetacular



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quarta-feira, 25 de fevereiro de 2009

A Ilha do Doutor Moreau - H.G.Wells



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terça-feira, 24 de fevereiro de 2009

20.000 leagues under the sea - Jules Verne



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segunda-feira, 23 de fevereiro de 2009

Uma odisséia sobre o espaço


Dourado é o sol a clarear
No azul do céu, estende o véu, isso é Tijuca
Chegou, na cauda do cometa, o pavão
E a minha estrela foi buscar na imensidão
Cruzou o céu no limiar do infinito
O meu Borel visto de cima é mais bonito
Eu vou alçar ao espaço
Cavaleiro alado a desvendar
Além das estrelas o monte de Zeus
Horizonte de meu Deus, Oxalá



Vai Tijuca, me faz delirar
A essência vem de lá
Da ciência à navegação
Luar que embala meu sonhos
Luar de qualquer estação



Eu vi brilhar, em seu olhar, a devoção
A lenda do guerreiro e o dragão
O despertar da fantasia
Vi também a criança em seu carrossel
De heróis das estrelas, um céu
De mistérios e magia
Na tela, tantas jornadas pelos astros
Quem dera poder viver em pleno espaço
Vejo em minha lente a imagem sideral
Viagem do meu Carnaval



A nave vai pousar
E conquistar seu coração
O dia vai chegar
Quando brilhar nossa constelação


Enredo Tijuca 2009: "Uma odisséia sobre o espaço"
Carnavalesco: Luiz Carlos Bruno
Intérprete oficial: Bruno Ribas
Compositores: Julio Alves e Totonho

La maquina del Tiempo - H.G.Wells


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domingo, 22 de fevereiro de 2009

Algum tipo de consistência interna - Entrevista com Alastair Reynolds




O terceiro romance de Alastair Reynold, 'Redemption Ark', foi publicado em 2002.
É a sequência de seu primeiro romance, 'Revelation Space' (2000), onde estavam presentes alguns dos temas de 'Chasm City', seu segundo romance. Todos os três livros se passam 500 anos na frente de nosso tempo, quando a humanidade se lançou ao espaço utilizando-se de naves que viajam quase à velocidade da luz.

Seu universo é sombrio, humanos e pós-humanos em meio aos problemas causados pela tecnologia e por espécies alienigenas. A capacidade de elaborar intrigantes cenários, assim como suas histórias, se desenvolveram ao longo do tempo, como o talento de Alastair, desde seus primeiros contos publicados em 1990.

P: Astronomia é um campo antigo de estudo e existe uma imagem que remete ao telescópio de Galileo e também aos modernos super telescópios de hoje. O que você faz exatamente?

A: Acho que posso dizer que sou um astrônomo, mas isto muda bastante de ano para ano. Agora mesmo estou me dedicando a astronomia pura, apesar de estar escrito 'consultor' em minha porta. Faço parte de uma equipe que está construindo um novo tipo de câmera óptica super sensivel para a Agência Espacial Europeia. Utiliza equipamento quântico e trabalha próximo de zero K, banhada em hélio. Quando um fóton,uma particula de luz a atinge, você não tem apenas o tempo de contato com precisão de microsegundos, você tem também a energia do fóton. Se você construir um vetor a partir disso, pode construir uma imagem com tanta informação quanto queira. É muito importante se está estudando fenômenos que variam rapidamente. Eu acho fascinante!

P: A FC séria, quase por definição, dá mais atenção a ciência do que deveria. Não parece uma reação, já que a midia de FC não o faz?

A: Não sei dizer, pois eu sempre achei a ciência intrinsicamente interessante.Eu não estruturo minhas histórias a partir de conceitos cientificos, basicamente tento contar uma história - se quiser - uma aventura, uma perseguição, algo como um thriller de espionagem, o que seja, mas procuro fazê-lo cientificamente consistente no todo. É uma escolha estética. Gosto de coisas do tipo, escritas por Samuel Delany e Philip K Dick, que não eram escritores particularmente preocupados com a acuracidade cientifica. Se a história é boa, então isto não interessa! O que eu procuro é um tipo de consistência interna. Gosto muito de China Melville.
Obvio que isto não faz sentido do ponto de vista racional, mas existe uma consistência lá que faz com que o que está sendo dito seja convincente. É isso que eu procuro, de verdade, apenas a impressão de que o escritor pensou um pouco sobre aquilo.
'Nova', de Samuel Delany é um dos meus romances de FC preferidos, um que eu já li diversas vezes. Foi publicado em 1968, mas fica claro que ele baseou todos os conceitos cientificos em um livro de astronomia que deve ter sido escrito em 1930. Muita coisa só ficou para nós claras com o Hubble. Mas no trabalho de Delany, ele se refere a uma espaçonave emergindo dentro de uma nebulosa e então disparando para outra parte do universo. É claro que não havia uma acuridade cientifica nisso ou ele estava baseando-se em informações cientificas ultrapassadas, uma visão antiga do cosmos, mas isso não tira meu interesse da leitura nem por um minuto. Eu quero ler apenas uma história decente, personagens decentes e algo inteligente. Não estou interessado em FC Hard, como estive anos atrás, particularmente por que o campo mudou bastante. Inevitavelmente você começa a se perguntar o por que, o que esta acontecendo. Está acontecendo uma estranha união entre FC e Fantasia, as linhas divisórias estão se desfazendo. Isto parece ser interessante, não? Não importa se você é um leitor ou escritor, pode reparar no fim destas fronteiras. Como no livro de Melville, como eu posso saber se aquilo é FC ou Fantasia?

P: Você já tem um nome para a seu próximo livro?

A: Não, eu vou pensar em um nome. Esta é uma destas coisas que não planejo. Eu escrevo uma história e só então eu penso no nome. Eu poderia escrevê-la como parte de outra e então escrevo outra história, como parte de um universo próprio. Mas eu nunca penso mais do que uma ou duas histórias ao mesmo tempo.

P: Então os próximos 500 anos não estão planejados antes de você começar?



A: Eu não crio detalhes assim tão antecipadamente, sempre tenho que voltar atrás e fazer mudanças para acomodar certas coisas depois. As vezes por questões de vendas eu começo com um nome, mas acho que todo mundo entende, quando eu digo que é uma história que faz parte do mesmo universo de 'Revelation Space'. Alguns dizem que a série 'The Conjoiner' tem personagens que não aparecem como centrais em muitas historias e parece que estou apenas interessado em enrolar os leitores, e isto é uma coisa que eu tento evitar.

P: Eu estava procurando por nomes parecidos com 'Exordium' e acabei achando vários na internet, que no caso se tratava de uma sequência de cinco livros que outra pessoa escreveu.

A: Sim, é engraçado por que o titulo original para o livro era 'Exordium and Terminus', tirado de uma canção dos anos 60. Sempre pensei que 'Exordium' era um grande nome, mas o que significava? Fui olhar no dicionário e descobri que significava o início ou prólogo e pensei que estava perfeito para um experimento do tipo viagem no tempo ou algo assim. Então falei para meu editor que meu próximo livro se chamaria 'Exordium'. Mas ele disse que precisariamos de um nome com duas palavras, então eu falei, 'Exordium e Terminus'. Foi então que descobrimos outra série com o nome 'Exordium' e eu não poderia usá-lo.

P: Um dos prazeres de escrever é ser capaz de usar palavras, como 'Demarchist', e fazê-las suas, quando soam como um termo de FC.

A: Bem, 'Demarchist' não é minha, está no dicionário. É um termo politico - democracia e anarquia, é basicamente democracia participativa. A primeira vez que vi esta palavra foi no livro 'The outcasts of Heaven Belt' de Joan D.Vinge. Ela usa a cultura 'demarchist' como contraste à cultura encontrada na nave que penetra em um citurão de asteroides. É um grande livro! Tem só umas 100 páginas, mas teve muito efeito sobre mim.

P: Eu entendi que existe outro livro da série que está por vir.

A: O próximo, o número quatro, será ainda parte do mesmo universo futuro, mas minha intenção é que seja também completamente isolado, destacado do que ocorreu nos outros. O seguinte já não fará parte deste universo, será um romance completamente novo, já tenho algumas ideías pra onde eu pretendo ir. Depois disso eu não sei. Em algum ponto vai haver algum livro que volte até a história contada em 'Redemption Ark', depois de talvez 50 anos. Tenho algumas ideias sobre o que vai ocorrer, mas eu preciso de algum tempo antes de me dedicar a isso.
[Nota: Desde que falamos com Alaistair, ele mudou seus planos para o novo romance, agora ele sugere que possa concluir a história iniciada pelos 'inhibitors'.]
'Redemption Ark' parece para mim o meio da trilogia, como se carregasse o peso das ideias que desenvolvi em 'Chasm City', mas separado de 'Revelation Space'.

P: Um tema constante em seus livros são revelação e redenção.

A: Não analiso assim. 'Redemption Ark' era algo que já vinha me perseguindo por um longo tempo antes de eu me dedicar a ele. Isto pode parecer estranho mas acho que outros escritores fazem o mesmo - eles já sabem o que fazer a partir de alguns titulos. Eles acabam sendo úteis para o imaginário. Não me interessa a fórmula 'limpinha' dos personagens de space opera tradicional, que são ou bons ou ruins. Eu gosto da ideia de como se fosse um mecanismo, de personagens que tiveram um passado terrivel, atroz, e estão pagando por isso. É algo infinitamente interessante. Algo que vemos bastante na ficção policial, particularmente na ficção moderna, dos autores americanos mais barra pesada. Seus personagens estão longe de serem herois, quase sempre são sombrios e tem um passado violento, que ocasionalmente vem à tona. Estão sempre buscando um tipo de redenção pessoal, é algo que sempre me interessou.
Se você vai se aventurar a escrever uma space opera, por que não tentar trazer alguns temas que ocorrem sempre nos romances policias.

P: Você deve ter lido um pouco de romances policiais.

A: Leio toneladas deles - talvez não tanto quanto anos atras, talvez até eu tenha começado tarde. Não conheço muito dos novos escritores do gênero. Minha irmã me manda algumas recomendações, sobre romances policiais, e eu tento fazer um pacote com eles para ler durante as férias. Eu amo ficção policial. Acho que o gênero mexe com alguns tópicos que a FC também faz - ambas tem muito a dizer quando se trata de mistérios.

P: Mas quando os escritores tentam explicitamente misturar Policial e Ficção Científica, eles fracassam - talvez por que tudo pode acontecer em FC, enquanto o gênero policial precisa seguir algumas regras.

A: Acho que o bom romance de FC também deve obedecer alguns parâmetros. Estes parâmetros devem estar implicitos e o leitor deve estar conciente sobre eles. Quando voce está no meio de um romance de FC, você sabe que se o personagem estiver em perigo ele pode escapar se teleportando. O escritor deve estabelecer algumas regras para serem aplicadas ao universo proposto. Acho que se o escritor for bastante hábil, ele pode aplicar a mesma técnica para uma história policial. É obvio - tentar fazer duas coisas diferentes numa só - contar uma história convincente de FC e um mistério também convincente, é dificil. Eu tenho feito algumas tentativas, sem contar propriamente uma história de detetives, que é algo que eu ainda farei algum dia. Já tenho inclusive pensado nisso. Já tenho um detetive na minha cabeça, mas preciso pensar mais no crime agora, então tentar ver a coisa toda por diversos angulos, para que seja consistente, como fazer uma história agradável para o leitor e recheada de fatos. Acho que já consegui em outros livros, então sou capaz de fazê-lo de novo. O que me interessa em histórias policias é poder aplicar diversas técnicas. Estudar o modo que os escritores policias escrevem, como os escritores de FC também.

P: Seus livros parecem se utilizar de tudo que é possivel em termos de Ficção Científica, mas também parece querer justificar tudo que aparece nele.

A: É algo que parece ter surgido na FC britânica nos últimos anos, que nós podemos nos utilizar dos 'antigos brinquedos' pelo tempo que quisermos, desde que encontremos boas justificativas.
Alguns cenários de FC parecem plausíveis e outros não. Você pode perceber o cuidado que o autor teve ao pensar naquele cenário. Não é como jogar tudo num saco e depois ficar pensando como estas coisas podem interagir. Não posso dizer que sou meticuloso em detalhes, algumas coisas surgem quase organicamente, mas espero que também fique interessante para o leitor, da maneira em que eu escolho me aprofundar em algumas ideias. É algo que eu gosto no trabalho de outros autores, quando você percebe aquele ponto quanto tudo se torna bem elaborado e interessante. É excitante, como ocorre nos livros de Ian Banks. Eu não gostei tanto das primeiras space operas dele, realmente não gostei de 'Consider Phlebas', mas três ou quatro delas são boas. Na medida que o autor se sente mais à vontade com o universo que criou, ele é capaz de escrever coisas mais interessantes. Eu acho. É claro que também acontece do autor ficar desinteressado e procurar outra coisa para fazer. Também não pretendo passar todo o resto da minha carreira com o mesmo universo.
Existem certos parâmetros com os quais eu quero trabalhar. Tenho muito interesse em tudo sobre viagem espacial e colonização do universo, de um ponto de vista filosófico. O que significará para nós, seremos capazes de manter nossas caracteristicas humanas ou teremos que mudar, nos adaptar? São perguntas que eu sempre me pego pensando sobre nosso destino no universo. Acho que devemos perseguir nossas obsessões, como escritores. porque vai acabar resultando em um material melhor, mais interessante. Se isto se tornar fora de moda, eu não me importo, por que é o que me interessa fazer.

P: E quanto aos nomes em seus livros...

A: A maior parte das minhas naves tem o nome retirado de pinturas surrealistas e coisas assim. Deixo como um exercício para o leitor o significado e de onde vieram. Tenho muito problemas com nomes, de personagens e naves. Odeio quando a ideia está fluindo e derrepente tenho que colocar um nome de um personagem e vem um bloqueio e passo duas horas tentando encontrar o nome certo, dou uma caminhada e bebo uma xicara de chá. É o mesmo com nome de espaçonaves - constantemente estou mudando o nome. As vezes o nome certo vem de primeira.

P: Como criou a lingua 'canasian' ?

A: É uma combinação de chinês com o francês do Canada. Não me peça pra falar como ela surgiu ou como soa... É como os romances de Paul McAuley passados no Brasil do futuro, não faz muito sentido. Nunca se sabe. Daqui a duzentos anos, muita coisa pode acontecer.

P: Você tem se concentrado mais em contos ou o próximo romance já tem data pra começar?

A: Tem data sim. Vou começar a escrever no fim do verão.

(Entrevistado por Duncan Lawie em 2004.)

Alastair Reynolds


Alastair Reynolds (12 de Maio de 1966) escritor de ficção científica, dedicado a space operas, nasceu em Barry, South Wales, Inglaterra. Formou-se em Fisica e Astronomia na universidade de Newcastle, PhD.Em 1991 morou em Noordwijk, Holanda. Trabalhou para o Centro tecnológico de pesquisa espacial europeu, até 2004, quando passou a se dedicar inteiramente a literatura. Voltou para Welles em 2008 e atualmente mora em Cardiff.

Reynolds comecou a escrever ainda estudante em 1989, mas seu primeiro livro 'Revelation Space' só se tornaria uma realidade após uma série de contos rejeitados por editoras escocesas. Em 1995, `Byrd Land Six`, foi publicada, marcando o início de sua carreira. Reynolds já publicou oito livros e seu trabalho reflete seu comprometimento científico através de seu conhecimento da física e de astronomia. Reynolds diz preferir manter a ciência dentro do universo que ele considera possível. Sendo assim, ele não acredita que viagens mais rápidas do que a luz possam se tornar possiveis.

Coleção Alastair Reynolds (A spy in Europa, Beyond the aquila, Century Rain, Chasm City, Diamond Dogs, Digital to Analogue, Galatic North, Glacial, Great walls of Mars, Minla`s flowers, Pushing Ice, Revelation Space, Redemption Ark, Absolution Gap, Spirey and the Queen, Turquoise days, Zima Blue) [ Download ]

The Usborne book of the Future






The Usborne book of the Future - A trip in time to the year 2000 and beyond [ Download ]

sábado, 21 de fevereiro de 2009

Num vento diferente - Ursula K.Le Guin


Velas compridas e brancas como as asas de um cisne faziam avançar o navio Vê-longe pela baía no ar de Verão, entre os Braços da Falésia na direção do Porto de Gont. O navio, qual ser de vento seguro e gracioso, deslizou para as águas calmas do cais; e dois homens da cidade que se encontravam a pescar no velho cais saudaram a sua chegada e acenaram à tripulação e ao seu único passageiro, de pé à proa.
Era um homem delgado, com uma trouxa pequena e um velho capote negro, talvez um feiticeiro ou um pequeno mercador, ninguém de importância. Os dois pescadores ficaram a assistir à azáfama na doca e no convés do navio enquanto neste se faziam os preparativos para descarregar, e apenas deitaram um olhar de relance ao passageiro com alguma curiosidade quando ele desembarcou e um dos marinheiros fez um gesto nas suas costas com o polegar, o indicador e o mínimo da mão esquerda apontando para ele:
-Que nunca mais voltes!

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Afresco - Alastair Reynolds


No dia que os Azuis pararam de transmitir, o Zelador estava na sua ronda pelo Olho, cantarolando à toa, entre outros maçantes robôs de manutenção.
Então quando a notícia chegou, parou imediatamente de cantarolar.

Próximo ao Olho - um vasto telescópio flutuando além da órbita de Júpiter - ficava um gigantesco tanque esférico que uma vez fora usado para guardar água para os humanos, durante a construção do Olho. Eles também tinham vivido dentro dele, em cabines pressurizadas cercadas pela água e que servia como escudo contra a radiação.
Agora que haviam partido - há muito tempo partido - o tanque de cor azul meia-noite permanecera ali.
Como o Zelador tinha pensado certa vez, uma enorme e ampla tela vazia.

III

Até a chegada do Olho, nenhum rádio telescópio era sensível o bastante para identificar sinais de vida inteligente em meio ao ruído de fundo cósmico. Mas quando ligado, foi um tsunami de conhecimentos quase além da compreensão humana.
Ainda que as mensagens mostrassem que a humanidade permanecesse fundamentalmente sozinha.
Todos os sinais tinham origem em outras galáxias, vindas de distâncias que beiravam o limite do Cosmos. Tinham sido enviadas há centenas de milhões de anos atrás, quando os dinossauros ainda eram uma nova idéia evolucionária.
Mas havia algo mais preocupador do que a solidão.

A cada vez que o Olho selecionava uma nova transmissão, esta permanecia ativa por alguns poucos séculos, até silenciar-se de vez. O número de contatos permanecia praticamente constante, devido ao pulular de novas espécies que descobriam a rádio astronomia, mas estas também pareciam condenadas a durar somente um relativo e curto tempo, de algumas centenas de anos. Por alguns poucos e gloriosos séculos, podiam transmitir seu legado cultural aos céus, enriquecendo com conhecimento as outras culturas ouvintes.

Mas então - sempre acontecia de descobrirem algo mais interessante e que poderia ser feito com partículas subatômicas e então paravam de transmitir.
Quase sempre sem aviso.

III

Isso nunca incomodou o Zelador.
Na manutenção do Olho, acabara achando que isso era quase inevitável para algumas destas culturas. Ele absorvia então suas histórias, fascinado por suas biologias e aparências.
Cantarolava suas músicas e refletia sobre suas artes. E esperava com profunda tristeza pelo dia, que sabia que iria chegar, o súbito urro vindo daquela parte do céu.

III

Moveu-se até a parte do Afresco onde estavam registrados os emissários da distante galáxia da constelação de Escultor. O Zelador havia marcado o tanque com finas linhas de latitudes e longitudes celestiais. Na precisa coordenada de transmissão daquela civilização, havia pintado uma galáxia espiral muito parecida com a sua, um redemoinho branco e ocre. Tinha sido uma das primeiras a ser pintada pelo Zelador, e apesar de ter ganho em pericia desde então - haviam outras melhor representadas por todo o Afresco - era notável um certo charme em seu esforço ao pintá-la. Dois terços para fora do centro, o Zelador havia marcado a localização da transmissão da cultura deste sistema solar. .
Pensou neles: Os Azuis, seres tentaculares aquáticos com um sistema reprodutivo tão intrincado que precisara de décadas de trabalho para o Zelador poder determinar quantos sexos possuíam. Sua música era ainda mais desafiadora, soando numa primeira audição como um afogamento sincronizado. Mas o Zelador persistira e depois de algum tempo, podia ser achado cantarolando alguns trechos das composições mais acessíveis.
Mas agora haviam desaparecido.
Silêncio.

III

Com tristeza em seu coração - mas ao mesmo tempo incentivado pela execução de tal solene tarefa, e que sabia ser preciso ser feita - o Zelador preparou com precisão o azul meia-noite que seria necessário. Quando pronto, cuidadosamente salteou a galáxia com esquecimento, como um mestre restaurador removendo uma deformidade. O Zelador era muito bom em seu trabalho e quando terminado, não havia sequer sinal de que a galáxia havia existido. O Afresco estava atualizado, mas não se passaria tanto tempo assim, até que tivesse que ser alterado novamente.
Duradoura é a arte, pensou.
E curta é a vida.

sexta-feira, 20 de fevereiro de 2009

Cuando fuimos a ver el fin del mundo - Robert Silverberg, G,Wolfe e J.Tiptree



INTRODUCCIÓN
El final del Programa Apolo y la perspectiva, generalmente pesimista, de todo nuestro
esfuerzo espacial, ha sido uno de los elementos menos satisfactorios de 1972 para los aficionados a la ciencia ficción e interesados en la futura expansión de la humanidad. He reflexionado seriamente sobre todo este asunto y me parece que existe un medio para revitalizar y promover nuestra exploración espacial.

El problema estriba, desde luego, en que el público de los Estados Unidos ha perdido
interés en el espacio, y ello no tiene nada de extraño. Cualquiera que presenciase los interminables retrasos antes del lanzamiento del Apolo XVII, recordará que fue un «espectáculo» deprimente. Hasta el extremo que tras dos horas de aplazamientos y esfuerzos cada vez más desesperados del comentarista para pensar en qué decir sobre nada, uno de los periodistas exclamó: «Voy a hacer algo que me prometí a mí mismo no hacer nunca. Voy a contarles por qué me puse la camisa que llevo esta noche.»
Y lo cumplió. No fue un relato interesante, por supuesto, pero llenó unos minutos de un
vacío angustioso. Acto seguido, nos recompensaron con una prórroga compasiva de anuncios comerciales.

Ahora bien, no hay duda de que es una mala táctica y todos saben que nuestro programa espacial sube o baja según el interés que despierta en el corazón del contribuyente. Por lo tanto, he meditado sin descanso acerca del problema y lo he visto tan claro como claro fue el error de la NASA por no seguir el ritmo idóneo de las técnicas modernas de emisión por TV Después de todo, hay que tener en cuenta que en la TV compite con valores tales como Marcus Welby, Mary Tyler Moore y «Fútbol las noches del lunes». Por lo mismo debería prestar más atención a lo que la competencia ofrece.

Ante todo existe la «nueva moralidad» de la televisión, lo que anima a Maude a
preguntarse si debería abortar, y hasta permite a Mary Tyler Moore revelar que toma la píldora. Si antes dichas manifestaciones se consideraban demasiado indecentes para ser radiadas o televisadas, hoy día no son más que pura picardía, y, ¿hay algo mejor que las picardías para atraer a los televidentes?

Imaginen si esas rutinarias retransmisiones espaciales no serían mucho más
interesantes suponiendo que un par de astronautas comenzaran a cotillear sobre la vasectomía, después de un amerizaje; o, si al acercarse al término de una larga misión orbital, uno de ellos confiara al Control de Houston que había experimentado una eyaculación nocturna. Además, ¿no sería mucho más divertido para muchos televidentes de este programa si uno de esos latosos y aburridos comentaristas exclamara: «Voy a hacer algo que me prometí no hacer nunca. Mientras esperamos, voy a mear»?

Pero la NASA podría mejorar sus valores radiotelevisivos no sólo con cuestiones
picarescas. Piensen en los ringorrangos que la TV. ha introducido en sus presentaciones deportivas para aumentar el interés de su producto: repetición de jugadas; movimientos retardados; cámaras autónomas, etc. «Veamos otra vez al "Major Midamérica" mientras viaja sobre las rocas Lunares... Aquí lo tenemos..., observen cómo sus pies descienden poco a poco, un tanto torpes, por el filo de la roca... Oye, Walter, quizá deberíais considerar la posibilidad de instalar por ahí césped artificial.»

Quizá la NASA debiera buscar a un entrevistador de más impacto, como Howard Cosell, para dar un sabor más picante a sus programas de TV. Piénsenlo: «Hablemos de los resultados, jefe, ¿por qué el Gobierno, con su omnipotencia burocrática, considera necesario gastar millones de dólares en adiestrar hombres fuertes y sanos sólo para caminar en un ambiente tan grato en que la gravedad Solamente es una tercera parte de la de la Tierra?»

Y también: ¿por qué estima cada momento de sus astronautas tan histórico que deba
retransmitirlo en vivo y al instante? ¿P or qué no economiza película para un programa normal de hechos culminantes, tal vez titulado Wide World Space (Espacial Mundial)?

«Cuando el comandante Cory termina de buscar y reúne los glóbulos que se le han derramado de su botella de Tang, recuerden que en seguida aparece el comandante Jack Armstrong, Wasp, intentando un anclaje difícil en el espacio sin gravedad en una divertida inmersión...»
Si utiliza técnicas modernas, la NASA puede mejorar su estructura de valores hasta el
punto de que, en uno o dos años, conseguiría las redes de emisoras de TV que, en realidad, pujan entre sí para conseguir los der echos de emitir esas aventuras espaciales de la vida real. De ese modo, nuestro programa espacial empezaría a resarcirse de las contribuciones de la TV, suprimiendo con tal motivo un número cada vez mayor de protestas por parte de los contribuyentes americanos que hoy sostienen la NASA. (Por ejemplo: consideren las posibilidades inherentes a un combinado de lanzamientos espaciales americanos y rusos, particularmente si los imaginativos encargados de las relaciones públicas los lanzaran con una publicidad sensacionalista, como el Superlanzamiento I, el Superlanzamiento II, etc.)

Creo firmemente que nuestro programa espacial debería estar más en contacto con el
pueblo, hablar su mismo idioma. Es el único sistema. Y con toda seguridad sabríamos si el nuevo programa es del agrado del público al ver las columnas de la TV Guide repletas de cartas airadas de «viudas espaciales», y las emisoras empezasen a idear un nuevo programa titulado Monday Night Launch (Lanzamiento del lunes por la noche).

(¿Qué insinúa, que el launch window o los lanzamientos de naves espaciales no
siempre son adecuados a esa hora? También decían que el béisbol no se podía jugar por la noche, ¿verdad?)


ÍNDICE
Introducción Cuando fuimos a ver el fin del mundo, Robert Silverberg
La quinta cabeza de Cerbero, Gene Wolfe
La Reunión, Frederik Pohl y C. M. Kornbluth
Caliban, Robert Silverberg
Gravedad cero, Ben Bova
Miss Omega Cuervo, Naomi Mitchison
Cielo azul, Alexei y Con Panshin
Mecenas, Wüliam Rotsler
Sabio en dolor, James Tiptree

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Ultima Etapa - Edward L. Ferman e Barry N. Malzberg



La presente antología ha sido confeccionada en base a los que se han considerado los once temas principales de la ciencia ficción. Los escritores que mejor habían tratado anteriormente cada uno de los temas han intentado aquí agotarlos, llevarlos a sus últimas consecuencias. Aldiss, Anderson, Asimov, Dick, Harrison, Koontz, Malzberg, Pohl, Reed, Silverberg y Tiptree establecen así la "Última etapa" de un camino de más de medio siglo de duración.

La ciencia ficción ha alcanzado madurez suficiente como para reflexionar sobre el trecho recorrido; de esta reflexión surgirán, sin duda, nuevos estímulos, nuevas perspectivas, nuevos y lejanos horizontes.

PRESENTACIÓN
Ultima etapa, primera etapa
Es probable que al lector le haya parecido un tanto pretencioso el título, o mejor dicho el subtítulo de este libro. ¿Cómo puede nadie intentar hacernos creer que ha llevado a cabo una antología «definitiva», y menos en un campo tan esencialmente abierto y evolutivo como la ciencia ficción?, se preguntarán algunos. Si la ciencia ficción es, por definición, la narrativa que siempre va un paso (o varios, o muchos) más allá de las borrosas fronteras de la realidad presente, que siempre se aventura más allá de la mudable línea de nuestro horizonte, ¿no es un contrasentido el mero hecho de hablar de ciencia ficción «definitiva»?

De ahí el entrecomillado irónico, pues si la ciencia ficción no ha llegado a su cúspide evolutiva, a su «última etapa» en sentido literal, sí que ha alcanzado ya, por lo menos, la suficiente madurez como para cuestionarse a sí misma y, eventualmente, reírse de sí misma.

Tal vez esta antología debería titularse, o mejor dicho subtitularse
«autoanálisis de la ciencia ficción» o, como concesión a los amantes de indiscreciones y sensacionalismos, «la ciencia ficción se confiesa», o, en plan más académico (si la ciencia ficción tuviera algún interés en ponerse en plan académico, que afortunadamente no lo tiene), algo así como «aproximación a un examen autorreflexivo del estado evolutivo actual de la ciencia ficción a través de sus temáticas fundamentales».

«Definitiva» es más corto, más sutil, casi igual de pedante y si se leen atentamente las comillas, más expresivo (y, en cualquier caso, más comercial). Es una forma de decir precisamente que en la ciencia ficción no hay nada definitivo, que cada «última etapa» es siempre la primera de otra cosa. Y es, sobre todo, un excelente pretexto para que once de los más destacados escritores de ciencia ficción actuales se enfrenten con los temas clásicos del género y nos ofrezcan, de paso, sus reflexiones sobre los mismos.

De modo que si no se trata de una antología «definitiva» en el sentido literal
(y alegrémonos de que una tal antología sea imposible), de lo que sí puede estar seguro el lector es de que tiene en sus manos una antología «definitoria», que, con todos los riesgos e imperfecciones de cualquier definición (y, sobre todo, con su inevitable —y estimulante— provisionalidad), le suministrará una visión autoriza da, sugestiva, inquietante y bastante amplia del estado actual del género, a través de sus grandes temas y sus grandes autores.
CARLO FRABETTI

Títulos originales de los relatos:
Compramos Gente (We Purchased People, 1974)
Los Exploradores del Voor (The Voortrekkers, 1974)
Grandes Giras de Evasión, S. A. (Great Escape Tours, Inc., 1974)
Esquemas para Tres Narraciones Enigmáticas (Diagrams for Three Enigmatic Stories: The Girl in the Tau-Dream, The Immobility Crew, A Cultural Side-Effect, 1974)
¿Qué Es el Hombre? (That Thou Art Mindful of Him!, 1974)
Nosotros Tres (We Three, 1974)
Ratas Espaciales del CCC (Space Rats of the C.C.C., 1974)
Viajes (Trips, 1974)
El Maravilloso y Polivalente Transmógrafo (The Wonderful, All-Purpose Transmogrifier, 1974)
El Humo de Su Cuerpo Se Elevó para Siempre (Her Smoke Rose Up Forever, 1974)
Algo para Nosotros, Temponautas (A Little Something for Us Tempunauts, 1974)


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quinta-feira, 19 de fevereiro de 2009

Antologia de Ciencia Ficcion - Damon Knight



ÍNDICE
RUDYARD KIPLING. — Con el correo nocturno
FRITZ LEIBER. — Cordura
J. H. ROSNY. — Las formas
A. J. DEUTSCH. — Un metropolitano llamado Mobius
GERALD KERSH. — ¿Qué le ocurrió al cabo Cuckoo?
ALGIS BUDRYS. — No molesten a Gus
AMBROSE BIERCE. — El patriota ingenioso
NORMAN SPINRAD. — El igualador
RALPH WILLIAMS. — El duplicador de materia
ANTHONY BOUCHER. — En busca de San Aquino
ARTHUR C. CLARKE. — Los nueve billones de nombres de Dios
J. G. BALLARD. — Las voces del tiempo

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Las paradojas del Tiempo - Domingo Santos

Introducción - Las paradojas del tiempo

En 1888, un joven escritor de veintidós años iniciaba la publicación de una serie de
ensayos sobre el tiempo en una revista de aficionados. Siete años más tarde, sobre la base de estos ensayos, el mismo autor escribía una novela que en poco tiempo se convertiría en un clásico universal. El autor se llamaba Herbert George Wells, y la novela, por supuesto, se titulaba «La máquina del tiempo».

Desde aquel lejano 1895 hasta hoy, el tema del tiempo se ha convertido en uno los
más apasionantes para los autores de ciencia ficción de todo el mundo. Sus posibilidades son infinitas, desde las simples paradojas temporales («Sí señor, fui al pasado, me enamoré de una chica y... ¡Bueno, pues resulta que ahora soy mi propio abuelo!») hasta las meras utopías sociales («Fui a doscientos años en el futuro, y la sociedad se había convertido en una tiranía militarista que...»), sin contar con la posibilidad de hacer cambiar el tiempo («Fui a 1889 y maté a Hitler en su cuna y...») con todas sus previsibles consecuencias.

Pero, de todas ellas, una de las posibilidades que más atraen al autor es precisamente
la primera: las paradojas temporales.

A esas paradojas dedicamos este volumen. La paradoja temporal más sencilla de
pergeñar es, por supuesto, el lazo cerrado, el pez que se muerde la cola, el clásico problema del huev o y la gallina. Supongamos el ejemplo más simple: nuestro protagonista recibe una extraña visita: un hombre le advierte que al día siguiente no debe tomar el avión con el que pensaba trasladarse a otra ciudad porque este avión se estrellará, y al mismo tiempo le hace entrega de un sobre para que lo abra cuando haya comprobado la veracidad de su aviso.

Impresionado por toda el aura que rodea la advertencia, nuestro héroe decide hacer caso. Al día siguiente, efectivamente, el avión se estrella. El sobre que le ha entregado el desconocido, al ser abierto, resulta que contiene los planos de una máquina para viajar por el tiempo, y con los planos hay un nuevo aviso: «Quien te ha avisado eres tú mismo, el tú del futuro.

Construye esta máquina del tiempo: su construcción te llevará cinco años. Cuando la hayas terminado, debes acudir al pasado a avisar a tu yo anterior del peligro que puede poner fin a su vida». Nuestro héroe construye su máquina, tarda cinco años en tenerla a punto, y una vez probada satisfactoriamente cumple las instrucciones: viaja al pasado y avisa a su yo de cinco años antes del peligro que corre, al tiempo que le entrega el sobre que a su vez le permitirá realizar todo el proceso. El círculo se ha cerrado. Pero, cabe preguntarse: ¿de dónde ha salido en su origen esta máquina del tiempo? De la nada, evidentemente...

Desde esta paradoja simple, que con más o menos variaciones han explotado casi
todos los autores de ciencia ficción del mundo entero, las complicaciones pueden prolongarse al infinito: el primer relato que abre este volumen es un buen ejemplo de ello. Y, generalmente, todas estas paradojas desembocan en una aparente imposibilidad... y ahí reside precisamente su principal atractivo. Como también en sus consecuencias: si yo voy al pasado, pregunta el autor, y mato a mi abuelo antes de casarse, ¿qué me ocurrirá a mí?

¿Desapareceré, seguiré viviendo? ¿Me c onvertiré en algo distinto a lo que soy ahora?
Las paradojas temporales ponen sobre el tapete el problema metafísico del
determinismo, del libre albedrío. De hecho, si el viaje por el tiempo es posible (y me refiero aquí al viaje al futuro), entonces es que todo existe ya a nuestro alrededor, la teoría de que vamos construyendo sobre la marcha el futuro con nuestras decisiones es falsa. Y las historias de paradojas temporales ponen muchas veces una coletilla a este determinismo: al igual que podemos viajar al futuro, ¿acaso podemos también viajar al pasado y cambiarlo?

Naturalmente, en este último aspecto, hay teorías (y relatos) para todos los gustos:
desde los que apuntan a que seremos meros fantasmas, espectadores de un pasado al que podremos acceder pero sobre el que no tendremos ninguna influencia (¡por lo que incluso podremos organizar viajes turísticos a los tiempos antiguos!), hasta aquellos en los que, como en un celebre relato de Ray Bradbury, el simple hecho de matar una mariposa en la más remota prehistoria puede transformar por completo a toda la humanidad.

Y finalmente están también aquellas paradojas en las que el viajero del tiempo puede
cambiar el pasado, transformando el mundo, pero sin que por ello desaparezca el actual. Este último apartado de las paradojas temporales entronca directamente con otro tema de gran repercusión también en la ciencia ficción: los universos paralelos.

Pero de esto nos ocuparemos en otro volumen. El tiempo, y sus paradojas, son de por
sí un campo lo suficientemente amplio como para que le podamos dedicar varios números. De momento contentémonos con las paradojas puras y simples. Ahora ya son suficientes...
Domingo Santos

ÍNDICE
Introducción, Las paradojas del tiempo © Domingo Santos
Ladrón en el tiempo (A Thief in Time) © Robert Sheckley, 1954
Sobre el tiempo y Texas (Of Time and Texas) © William F. Nolan, 1956
El programa del destino (The Destiny Show) © Derek Lane, 1960
El fundador de la civilización (¿?) © Romain Yarov, 1969
El armario temporal (Time Locker) © Lewis Padgett, 1943
El cruce (L'Incrocio) © Sandro Sandrelli, 1963

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quarta-feira, 18 de fevereiro de 2009

La mejor Ciencia Ficcion de los anos 60 - Donald A. Wollheim


ÍNDICE
Hombres de buena voluntad (Men of Good Will, 1964) Por Ben Bova y Myron R. Lewis
Cuando soplan los vientos cambiantes (When the Change-Winds Blow; 1964) Por
Fritz Leiber
Villaverde (Greenplace; 1964) Por Tom Purdom
Alga marina (Sea Wrack; 1964) Por Edward Jesby
Para cada acción (For Every Action; 1964) Por C. C. MacApp
El Climax en el mundo subterráneo (The Weather in the Underworld; 1964) Por Colín Free
Ahora es siempre (Now Is Forever; 1964) Por Thomas M. Disch
El ultimo hombre solitario (The Last Lonely Man; 1964) Por John Brunner
Picos para entregar (Bill for Delivery; 1964) Por Christopher Anvil
Los competidores (The Competitors; 1964) Por Jack B. Lawson
Reunión de estrellas (The Star Party; 1964) Por Robert Lory
Lo no recordado (The Unremembered; 1964) Por Edward Mackln
Vampiros, S. A. (Vampires Ltd.; 1964) Vampires, Ltd., Por Josef Nesvadba
¿Qué le sucedió al sargento Masuro? (What Happened to Sergeant Masuro?, 1964)
Por Harry Muslish
Cuatro especies de imposible (Four Brands of Impossible, 1964) Por Norman Kagan
¡Oh, ser un blobel! (Oh, to Be a Blobel!; 1964) Por Philip K. Dick
Un nicho en el tiempo (A Niche in Time; 1964) Por William F. Temple

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Mundos Ignorados - Donald A. Wolheim

Introducción
Cuando empezó la era de los vuelos espaciales, con el lanzamiento del Sputnik I, la
gente afirmó que ello. significaba el final de la Ciencia-ficción, porque los viajes interplanetarios habían dejado el campo de la especulación par a entrar a formar parte de las noticias periodísticas, que informan sobre la vida diaria. Durante cierto tiempo pareció que estas predicciones iban a cumplirse, ya que el aumento de artículos periodísticos sobre los satélites de la Tierra coincidió con un aminoramiento de las novelas de ciencia- ficción.
Sin embargo, actualmente hemos comprendido que tales predicciones fueron
prematuras. Nos hallamos ya en el umbral de la era espacial, pero aún nos queda una larga distancia que recorrer. Paso a paso nos abrimos camino, pero aún obstaculizan el sendero muchas dificultades. Así, entre el primer cohete espacial y el día en que el hombre de la Tierra pose sus plantas en otros mundos todavía existe un largo plazo de tiempo, que sólo servirá para que los imaginativos proyecten teorías, descabelladas o no, acerca del futuro.
Incluso el aterrizaje en la Luna, Marte o Venus, de los primeros astronautas,
incrementará estas teorías, ya que si la Historia debe, servirnos de guía (¿y con qué otra guía podemos contar?), el primer viaje de Colón sólo sirvió para llenar un par de siglos con las más bizarras exploraciones y los más impensados descubrimientos. Creemos firmemente que la ciencia-ficción con respecto a los mundos del espacio todavía seguirá entre nosotros mucho tiempo. Y es pensando en lo anterior que se han reunido en este volumen esta selección de relatos, bajo el título de MUNDOS IGNORADOS.
Hace más de tres cuartos de siglo se descubrió un planeta que se hallaba, incluso, más
cerca del Sol que Mercurio. Sus descubridores, astrónomos respetados, lo denominaron Vulcano, y atestiguaron debidamente su paso a través de la ór bita del Sol. Actualmente, este mundo se halla perdido, si es que existió de veras alguna vez, y hoy día no se halla en los mapas del sistema solar. Leigh Brackett, forjador de maravillas cósmicas, ha imaginado un relato sobre el nuevo descubrimiento de Vulcano, explicando su esquivez y utilizándolo como tela donde pintar un retrato vívido de la vida sobre dicho planeta y el mismo Sol.

ÍNDICE
Introducción, Donald Wollheim
El hijo del sol, (Child of the Sun) Leigh Brackett (1942)
Amanecer en Mercurio, (Sunrise on Mercury) Robert Silverberg (1957)
En el nombre del hombre, (By the Name of Man) John Brunner (1956)
La muerte roja de Marte, (The Red Death of Mars) Robert Moore Williams (1940)
El planeta de la duda, (The Planet of Doubt) Stanley G. Weinbaum (1935)


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terça-feira, 17 de fevereiro de 2009

Legados Macabros - Mike Ashley


ÍNDICE
Calaveras en las estrellas, Robert E. Howard
Los tres centavos marcados, Mary Elizabeth Counselman
El que tenía alas, Edmond Hamilton
La distorsión que vino del espacio, Francis Flagg
La suprema abominación, Clark Ashton Smith y Lin Carter
Retransmision eterna, Eric Frank Russell
El que esquivaba las balas, Ray Bradbury
El beso siniestro, Robert Bloch y Henry Kuttner
El superviviente, H. P. Lovecraft y August Derleth

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Los mejores relatos de Ciencia Ficcion - La era del cambio - 1956-1965 - Michael Ashley



PREFACIO
Mi intención en esta serie era relatar, de la forma más completa posible, la historia y el
desarrollo de las revistas de ciencia ficción, mostrando cómo editores y autores trabajaron al unísono para elevar el nivel del género desde sus sencillos comienzos hasta convertirlo en una rama compleja y madura de la literatura. Pero todos los escritores y editores actuaron para su bien. He tratado de mostrar todos los estratos de la ciencia ficción. Inútil negar que la mayor parte de ella no vale nada, quedando así incluida en la ley general de Theodore Sturgeon según la cual el noventa por cien de todo es pura basura.

No obstante, lo bueno acaba siempre por imponerse, y la ciencia ficción se acepta ya
como un verdadero género literario. La generación de autores que logró abrir brecha tiene sus raíces en las revistas de la década que cubre este volumen, de 1956 a 1965. Harlan Ellison, Robert Silverberg, Roger Zelazny, Thomas M. Disch, Brian Aldiss, J. G. Ballard... Todos ellos se incluyen en esa década turbulenta y problemática que vio el amanec er de la era espacial. Por aquella época, muchos escritores ajenos al tema dijeron: «Ahora que el hombre ha salido al espacio, ¿de qué van a escribir los autores de ciencia ficción?. Aun ahora, tan absurda pregunta la repiten constantemente personas engreídas, incapaces de comprender y leer uno solo de los libros de ciencia ficción actuales. ¿Alguna vez la resolución de un crimen impidió que se siguieran escribiendo novelas policíacas?

La prueba está aquí. La ciencia ficción no se detuvo cuando el Sputnik 1 fue lanzado al
espacio. Todo lo más, el hecho sirvió para revitalizar el género. Puso fin a una época y dio vida a una perspectiva totalmente nueva.

Mientras escribo esto, el mundillo de las revistas de ciencia ficción ha entrado de nuevo
en efervescencia. Desaparecen publicaciones, mientras que otras se adentran llenas de optimismo en este campo. La historia continúa en marcha.

El lector puede explorar a voluntad las interminables sorpresas de la cuarta década de
las revistas de ciencia ficción, leyendo los diez relatos representativos que he seleccionado.
Febrero de 1976 Mike Ashley


ÍNDICE
Nota de agradecimiento • Prefacio, por Mike Ashley
Introducción: Reflujo y nueva ola, por Mike Ashley
El bebé del señor Culpeper («Mr Culpeper's Baby»), por Kenneth Bulmer.
Todas las lágrimas del mundo («All the World's Tears»), por Brian W. Aldiss.
Ozymandias («Ozymandias»), por Robert Silverberg.
El Amor y Las Estrellas... ¡Hoy! («Love and the Stars - Today!»), por Kate Wilhelm.
El Loco Maro («Crazy Maro»), por Daniel Keyes.
El Hombre Sobrecargado («The Overloaded Man»), por J. G. Ballard.
Las Calles De Ascalón («The Streets of Ashkalon»), por Harry Harrison.
Los Sacrificables («The Expendables»), por A. E. van Vogt.
Niño problema («Problem Child»), por Arthur Porges.
Bueno es hablar, pero mejor es callar («Speech is Silver»), por John Brunner.


Los mejores relatos de CF -La era del cambio - 1956-1965 -Michael Ashley [ Download ]

segunda-feira, 16 de fevereiro de 2009

Los Premios Hugo 1978-1979 - Isaac Asimov


ÍNDICE
1978: 36a CONVENCIÓN, PHOENIX
Danza estelar, (Stardance) por Spider y Jeanne Robinson (novela corta)
Ojos de ámbar, (Eyes of Amber) por Joan D. Vinge (relato)
Jeffty tiene cinco años, (Jeffty Is Five) por Harlan Ellison (relato corto)
1979: 37a CONVENCIÓN, BRIGHTON (INGLATERRA)
La persistencia de la visión, (The Persistence of Vision) por John Varley (novela corta)
La luna del cazador, (Hunter's Moon) por Poul Anderson (relato)
Casandra, (Cassandra) por C. J. Cherryh (relato corto)


Los Premios Hugo 1978-1979 - Isaac Asimov [ Download ]

Lo mejor de la ciencia ficción del siglo XIX - Isaac Asimov



Introducción: El primer siglo de la ciencia ficción

Todo entusiasmo aspira a la respetabilidad, y una forma de conseguirla es demostrar que
es viejo, incluso antiguo. El respeto se adhiere a todo lo que luce canas, y muchas veces cualquier viejo estúpido es tratado con reverencia simplemente debido a su pelo blanco y a su talento para la supervivencia.

Puede que ésa haya sido la causa de que algunos proclamen que existen datos suficientes
como para afirmar que la ciencia ficción es una literatura antigua. Para conseguir eso, lo único necesario es ampliar la definición.
Supongamos que consideramos la ciencia ficción como la rama de la literatura que trata
de lo imaginativo y lo no familiar. En tal caso prácticamente cualquier fantasía, cualquier leyenda, cualquier relato de viajes, podría ser ciencia ficción. Cuando nació el lenguaje, debieron de contarse una gran cantidad de mentiras en torno al fuego, relativas a las grandes hazañas de los cazadores de la tribu; también eso podría ser considerado ciencia ficción.
Sin embargo, si deseamos mantenernos dentro de la literatura formal y ceñirnos a esas
porciones de ella que son más o menos familiares a nuestra cultura, deberíamos empezar con la Odisea de Homero, escrita aproximadamente en el 800 a. C. Si estamos dispuestos a considerar a los cíclopes, a las brujas y a los monstruos como pertenecientes al registro de personajes de la ciencia ficción, entonces la Odisea es no sólo la primera, sino la obra de más éxito de toda la ciencia ficción jamás escrita. Después de todo, ¿qué otras obras de ciencia ficción escritas hasta ahora pueden tener la seguridad de ser aclamadas como un clásico eterno después de veintisiete siglos?

Por otra parte, si queremos ser más restrictivos deberíamos definir la ciencia ficción
como la rama de la literatura que trata de los aspectos de lo imaginativo y no familiar que se han empezado a aceptar como «cienciaficcionistas».
En ese caso, el primer relato de ciencia ficción que conocemos podría ser la Historia
vera de Luciano de Samosata, escrita hacia el 150 de nuestra era, es decir casi mil años después de la Odisea. El protagonista de la Historia vera es arrastrado hasta la Luna por una tromba marina. Todo tipo de imaginativos monstruos son descritos como habitantes de la Luna, y seguramente nada puede ser más cienciaficcionístico que un viaje a ese satélite que da vueltas en torno nuestro.
Sin embargo, todavía no es suficiente. Después de todo, Luciano estaba escribiendo
simplemente un relato de viajes. Llamó a la exótica tierra en la que aterrizó su héroe «Luna», pero igual podría haberla llamado «África», o darle el nombre de alguna isla imaginaria en medio del mar.

Supongamos, pues, que deseamos definir la ciencia ficción como la rama de la literatura
que trata de las cosas imaginativas y no familiares pero que intenta, pese a todo, ser realista y reflejar el universo tal cual es. En ese caso, deberemos buscar mucho después de Luciano.
El astrónomo alemán Johann Kepler escribió un relato titulado Somnium, publicado
póstumamente en 1634, casi quince siglos después de la Historia vera. Aquí también tenemos a un protagonista que se descubre a sí mismo en la Luna (esta vez llevado por los espíritus). De nuevo nos encontramos con un mundo poblado por extrañas y monstruosas formas de vida.

Sin embargo, la diferencia crucial radica aquí en que Kepler da a la Luna un día de dos
semanas y una noche también de dos semanas, lo cual es astronómicamente un hecho. Ésa fue la primera intrusión de la auténtica observación en lo que de otro modo hubiera sido una simple obra de fantasía.
Pero tampoco eso es suficiente. El avance y el retroceso de la luz solar en la Luna no
constituyen factores humanos. No requieren ni ciencia ni tecnología para ser comprendidos; simplemente, una observación ocular inteligente.

La auténtica ciencia ficción trata de la ciencia humana, con el constante avance del
conocimiento y la constante habilidad de los seres humanos para conseguir comprender mejor el universo e incluso alterar algunas partes de él, mediante su ingenio, para su propio confort y seguridad. Y si es así, la ciencia ficción se convierte entonces en un fenómeno enteramente moderno, y no puede reclamar la respetabilidad de una avanzada edad.
¿Por qué ocurre así? ¿Acaso los seres humanos no han aprendido cosas nuevas y
alterado su entorno desde los tiempos más remotos? ¿Quién sabe cuándo fueron usados los trajes por primera vez, o cuándo la primera rama o el primer fémur fueron utilizados como maza? En cuanto al descubrimiento del fuego, es anterior al Homo sapiens, puesto que fue una invención del Homo erectus, de cerebro más pequeño.

No obstante, a lo largo de casi toda la historia humana tales adelantos se realizaron tan
lentamente y se esparcieron a partir de su punto o puntos de origen tan gradualmente que los seres humanos, a nivel individual, no fueron particularmente conscientes del cambio en el transcurso de sus propias vidas. Como máximo, llegaron a asumir que algún dios o algún legendario antepasado habían inventado la tecnología que utilizaban, y eso era todo. Las cosas les llegaban ya completas.

Sin embargo, una de las características de la tecnología es el ser acumulativa. Cuanto
más avanza, más de prisa avanza y más posible hace nuevas y mejores vías de experimentación y observación del universo. En el siglo XVII la tecnología, gracias a los telescopios, microscopios, relojes, etc., dio el gigantesco salto hacia la moderna ciencia. Y cuanto más avanza la ciencia, más fácilmente puede guiar a la tecnología a nuevos y más rápidos adelantos.

A la larga, este fenómeno de grandes saltos aceleró el progreso de la tecnología de tal
manera que el cambio empezó a hacerse claramente visible en el lapso de una vida humana. Los individuos son conscientes de que el mundo está cambiando, y que son el pensamiento y el ingenio humanos quienes constituyen el agente del cambio.
Llegados a este punto, se hizo posible escribir acerca de un mundo que estaba
cambiando e intentar pronosticar, o anticipar, o simplemente presentar de forma plausible, cambios adicionales que aún no habían tenido lugar pero que podían tener lugar, y describir cómo tales cambios podían afectar a los seres humanos.

Podemos definir pues la ciencia ficción como la rama de la literatura que trata de las
respuestas humanas a los cambios al nivel de la ciencia y la tecnología..., entendiendo que los cambios implicados deben ser racionales y acordes con lo que se sabe de la ciencia, la tecnología y los seres humanos.

Así pues, la auténtica ciencia ficción, según su moderna definición (o al menos, según
mi moderna definición), no pudo haber sido escrita antes del siglo XIX, debido a que sólo tras el inicio de la revolución industrial en las últimas décadas del siglo XVIII la aceleración del cambio tecnológico fue lo suficientemente grande como para que éste fuera observado en la duración de una vida..., en las áreas del globo afectadas por dicha revolución.

De hecho, se ha puesto de moda considerar Frankenstein, de Mary Shelley, obra
publicada en 1818, casi dos siglos después del Somnium, como el primer relato de auténtica ciencia ficción.

Eso no quiere decir que la ciencia ficción tenga que bajar avergonzada la cabeza porque
sólo tiene dos siglos de antigüedad. Al contrario, debería enorgullecerse de constituir la respuesta literaria a la coronación del triunfo de la humanidad, simbolizado por la ciencia y la tecnología modernas. Debería anunciar públicamente y en voz muy alta el hecho de que trata de la gran verdad de los tiempos contemporáneos: el rápido cambio.
La ciencia ficción es joven porque es la literatura de hoy y, más que eso, de mañana.
Naturalmente, puesto que la ciencia ficción tiende a ir por delante de la ciencia y la
tecnología en las que está basada, la tendencia es concentrarse en la ciencia ficción contemporánea, y los grandes escritores del primer siglo de vida de la ciencia ficción suelen ser olvidados.

El gran escritor de ciencia ficción del siglo XIX que todo el mundo conoce es Jules
Verne. En realidad, fue el primer escritor de ciencia ficción profesional, el primero en vivir bien de una carrera literaria que estuvo dedicada primordialmente a la ciencia ficción. Su primer gran éxito fue Cinco semanas en globo, obra publicada en 1863, medio siglo después que Frankenstein.

Pero si bien Verne fue con mucho el más grande escritor de ciencia ficción del siglo
XIX, no fue el único. Los adelantos de la revolución industrial prendieron la imaginación de europeos y americanos, y muchos de ellos escribieron con entusiasmo, y a veces con temor, de los anticipados cambios aún por venir, y lo hicieron con variables grados de penetración.
En esta antología, Martín, Charles y yo hemos reunido las obras de un cierto número de
esos escritores de ciencia ficción del siglo XIX; en primer lugar, porque son interesantes documentos sociales, presentando de una forma efectiva los puntos de vista de hombres y mujeres imaginativos enfrentados a un mundo que empezaba a convertir los vientos del cambio en un torbellino; en segundo lugar, porque sus relatos son precursores de la ciencia ficción del siglo XX, y, en tercer lugar, porque son interesantes en sí mismos.
Retrocedan pues con nosotros al primer siglo de la ciencia ficción.

Lo mejor de la ciencia ficción del siglo XIX - Isaac Asimov [ download ]

domingo, 15 de fevereiro de 2009

Deam Koontz


Dean Ray Koontz (9 de Julho de 1945) nasceu em Everett, Pennsylvania (EUA) é um prolífico e bem sucedido escritor de livros de mistério e suspense. Em quarenta anos, escreveu quase 70 romances, sendo muitos deles recordidas de vendas.

Koontz teve uma infância pobre e traumática (seu pai foi preso por tentar matá-lo).
Começou a trabalhar dando aulas de inglês, mas foi um concurso literário em 1968, que despertou o escritor. Nos seus primeiros anos como escritor, Koontz se dedicava a escrever Ficção Científica (FC), mas no início dos anos 70, Koontz recebeu um convite para escrever uma série de suspense (nunca publicada), mas que serviu para que o autor vislumbrasse um mercado de leitores ávidos por histórias que misturassem horror e suspense em altas doses.

Utilizando-se de diversos pseudônimos (Deanna Dwyer, K. R. Dwyer, Aaron Wolfe, David Axton, Brian Coffey, John Hill, Leigh Nichols, Owen West e Richard Paige), Koontz passou a escrever para 'todos os gostos'. Apesar do sucesso comercial, isso lhe deu uma reputação de ser um autor 'caça-níqueis'. Seus editores posteriormente o convenceram a utilizar seu verdadeiro nome, e hoje, muitos de seus livros anteriormente publicados com pseudônimos foram republicados sobre seu nome verdadeiro.

Seu primeiro grande sucesso de vendas foi com 'Whispers' em 1980. Depois disso, oito de seus romances chegaram ao topo de vendas.

Koontz é reconhecido pelo seu grande talento em elaborar tramas repletas de personagens interessantes, ideías originais e ainda utilizando como poucos, elementos de terror, fantasia e fantástico, com pitadas de bom humor.

Seus críticos o acusam de ser moralista e repetitivo. Seus leitores por todo o mundo, em quase 40 anos, já compraram mais de 200 milhões de seus livros.

Coleção Dean Koontz - 45 livros (Strangers, Velocity, Whispers, Life expectancy, Sole survivor, The house of thunder, Twilight eyes, Vision, Coldfire, Darkfall, Demonseed, Dragon Tears, Fear Nothing, From the corner of his eyes, Hideaway, Icebound, Intensity, Midnight, Moonlight bay 1 e 2, Mister Murder, One door away from heaven, Santa's twin, Shadowfires, Shattered, The bad place, The book of counted sorrows, The face of fear, The fun house, The servants of twilight, Ticktock, Watchers, Winter Moon, Flesh in the furnace, Lightning, Strange highways, False memory, Nightchills, Phantoms, The door to december, The Mask, Writing Popular Fiction, A darkness in my soul, By the light of the moon, The Haunted Earth) [ Download ]

Ficção Científica, um alienígena no cinema brasileiro?


Tese mostra que, a despeito da produção esporádica, gênero tem representantes na cinematografia nacional.

A ficção científica sempre foi um gênero invisível na história do cinema brasileiro, mas nunca deixou de existir. A produção esporádica de filmes com essa temática é conseqüência de alguns fatores, entre eles a inexistência no país de uma indústria cinematográfica consolidada, a exemplo do que ocorre nos Estados Unidos e em nações européias.

A análise é do jornalista Alfredo Suppia, que esmiuçou o assunto em sua tese de doutoramento
apresentada no Departamento de Multimeios, Mídia e Comunicação do Instituto de Artes (IA) da Unicamp. De acordo com o autor, embora pouco conhecida e estudada, a ficção científica não chega a ser um alienígena dentro da cinematografia nacional.

A pesquisa desenvolvida por Suppia, que foi orientada pelo professor concentrou-se nos filmes produzidos fora do eixo Hollywood-Europa. O jornalista analisou cerca de 30 obras de países como Rússia, República Tcheca, México, Argentina e Brasil.

Um aspecto comum a essas produções, segundo ele, é o baixo orçamento.

“Mas nem por isso os filmes são necessariamente ruins. Alguns deles surpreendem pela qualidade do roteiro, pela beleza da fotografia e pela criatividade da cenografia”, afirma.

Em relação à abordagem da ficção científica pela cinematografia brasileira, o jornalista
considera que ela deve ser analisada sob dois aspectos.
“Existem os filmes de ficção científica genuínos e as paródias, que usam o tema para fazer troça”, pontua. Uma diferença marcante entre os dois segmentos é que o primeiro normalmente procura ocultar a precariedade que envolveu a produção, enquanto o segundo usa essa mesma dificuldade como traço estilístico.

“Nos filmes produzidos pelos Trapalhões e nas pornochanchadas, por exemplo, essa precariedade
é assumida e incorporada à obra”, considera o autor da tese, que foi orientada pelo professor José Mário Ortiz Ramos. Suppia assinala que a FC, como é intimamente tratada pelos iniciados, é freqüentemente relacionada ao uso de efeitos especiais espetaculares, como ocorre nos blockbusters norte-americanos.

“Existem ótimos filmes que praticamente não lançam mão dessa solução. O que sustenta a produção, nesses casos, é o roteiro. Ao longo da pesquisa eu concluí que não é verdadeiro o argumento de que no Brasil o gênero é pouco abordado no cinema por falta de dinheiro para a realização de efeitos especiais. Penso que o principal entrave está na falta de uma indústria cinematográfica consistente e na ausência de uma cultura relacionada à ciência e tecnologia”, analisa.

Ainda em relação a esse ponto, Suppia lembra que o capitalismo brasileiro convive com
estruturas arcaicas. A notícia da existência de trabalho escravo no país é um exemplo dessa realidade. Ademais, de acordo com o jornalista, as nações centrais reivindicam cotidianamente a paternidade do desenvolvimento científico e tecnológico mundial.

Hibridismo – Embora esporádicos, os filmes brasileiros de ficção científica podem ser
identificados em todas as fases do cinema nacional. De acordo com Alfredo Suppia, que investigou o tema em sua pesquisa, as primeiras experiências remetem ao período das produções mudas. “Daquela época, identifiquei três obras que fazem referência ao gênero”, diz o jornalista. Ele considera que a primeira investida mais evidente ou objetiva do cinema brasileiro no campo da ficção científica foi com o filme 'Uma aventura aos 40', comédia rodada em 1947, no Rio de Janeiro.

O produtor foi Silveira Sampaio, que ficou mais conhecido pela sua atuação no teatro e na televisão. Um dado relevante destacado por Suppia é que a maioria dos filmes brasileiros sobre
FC é híbrida, ou seja, não trata apenas da ficção científica. Esta normalmente surge relacionada com outros temas, alguns ligados ao cotidiano nacional. Um exemplo nesse sentido é 'Carnaval em Marte', longa produzido por Watson Macedo em 1954. A comédia musical, também rodada no Rio, conta a história de uma “comitiva” marciana formada apenas por seres do sexo feminino que
aporta na Cidade Maravilhosa em pleno carnaval. Seduzidas pela festa, as alienígenas
levam a folia para o seu planeta.

Na opinião de Suppia, cuja pesquisa foi financiada pela Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superior (Capes), dois dos mais importantes filmes brasileiros de FC foram produzidos nos anos 60. Ambos, conforme o pesquisador, são de excelente qualidade.

O primeiro é 'Os cosmonautas', chanchada de 1961 que traz como protagonistas os humoristas Ronald Golias e Grande Otelo. Escrita e dirigida por Victor Lima e produzida por Herbert Richers e Arnaldo Zonar, a obra foi lançada no ano seguinte, logo após a primeira viagem do homem
ao espaço. Extremamente inventiva, a produção faz um interessante retrato da geopolítica da época, conforme Suppia.

O segundo é 'O quinto poder', rodado em 1962, com produção de Carlos Pedregal e direção de Alberto Pieralisi. A fita conta a história de uma potência estrangeira que tenta dominar o mundo por intermédio da propaganda subliminar, que pode atingir o inconsciente das pessoas por meio de artefatos eletrônicos. No elenco, alguns atores conhecidos do público, como Eva Wilma, Oswaldo Loureiro, Sebastião Vasconcelos e Augusto César Vanucci.

“Além disso, também tivemos experiências interessantes com curtas, como 'Túnel 93 graus', rodado em Campinas no início da década de 70. O roteiro conta a história de um desastre ambiental”. A questão ecológica, registre-se, é assunto recorrente nos filmes brasileiros de FC.

Em 1977, por exemplo, 'Parada 88 - O limite de alerta', dirigido por José de Anchieta e coproduzido pela atriz Regina Duarte, trata de um acidente tóxico. Quatro anos depois, tema semelhante volta a ser abordado em 'Abrigo Nuclear', que teve direção de Roberto Pires.
Depois dessas, outras produções também trataram ou fizeram referência à ficção científica, entre eles 'Oceano Atlantis', de 1993, dirigido por Francisco de Paula.

foto: Alfredo Suppia.
Entrevista: Manuel Alves Filho -Jornal da Unicamp - Setembro de 2007