segunda-feira, 2 de fevereiro de 2009

Hitler Victorioso - Gregory Benford & Martin H. Greenberg

IMAGINEN EL ABISMO - Gregory Benford


¿Qué significa pensar en nuestro mundo como surgiendo de una enorme serie de posibilidades del pasado? ¿Es decir, alentar la noción de que nuestra situación es en principio precaria..., sensible a sucesos en apariencia arbitrarios, aunque actualmente sellados por la historia con una aparente inevitabilidad?

Esta visión ha intrigado a gran número de escritores de nuestro siglo, muchos de ellos fuera del campo de la ciencia ficción. J. C. Squire publicó en 1931 una recopilación, titulada Si; o la historia reescrita, que contenía ensayos de personalidades tan notables como Winston Churchill, G. K. Chesterton, André Maurois e Hilaire Belloc. Examinaban lo que podría haber ocurrido si, por ejemplo, ciertos asesinatos hubieran fracasado, o si (un tema común en obras posteriores) el Sur hubiera ganado la guerra civil norteamericana. Muchas novelas generales de éxito se han basado en las posibilidades de los «mundos alternativos», como, por ejemplo, The Alteration, de Kingley Amis, que nos muestra un mundo donde fracasó la Reforma.

Imaginar senderos no tomados es un método de pensar en el impacto de la historia en el presente y de la gente en la historia. Inherente a los incontables esquemas posibles se halla la batalla entre dos modos de ver la historia. Hay aquellos que contemplan los grandes acontecimientos como algo inevitable, con las actuaciones del azar a escala humana finalmente barridas si se sitúan en contra de la marea del tiempo. Otros prefieren una visión más inquieta, en la cual un fallo de la mano de un asesino puede salvar una nación. Este tipo de historias y artículos pueden convertirse en experimentos de Gedanken que iluminen uno u otro lado.

La primera utilización de los mundos alternativos apareció como ciencia ficción en la novela de Guy Dent Emperor of the If (1926). Se trataba de una narración inmersa de lleno en el sentido de la maravilla, cuyo poder derivaba de la sorpresa de la propia idea de los mundos alternativos. Más tarde, los escritores de ciencia ficción consiguieron mucho más ocupándose de una posibilidad concreta y confiando en los métodos de la novela realista. Entre las obras más importantes del género se halla la novela de Keith Roberts Pavana (Pavane, 1968), en la cual la reina Isabel I fue asesinada. A partir de ahí, los acontecimientos cayeron como fichas de dominó: la Armada venció, la Reforma fracasó, y la Inglaterra de nuestros días es un país tecnológicamente atrasado, postrado bajo una Iglesia católica militante. La novela de Ward Moore Lo que el tiempo se llevó (Bring the Jubilee, 1953) sigue siendo el más conseguido tratamiento del Sur triunfante en la guerra civil norteamericana. Incluso las novelas de fantasía, como The Dragón Waiting (1983) de John Ford, han utilizado ese motivo.

Hasta ahora, sin embargo, el tema más popular de todos ellos es el impacto de una victoria nazi en la Segunda Guerra Mundial. Es interesante destacar que la primera de tales novelas apareció antes de la guerra. Swastika Night, de Katherine Burdekin, reflejaba una Gran Bretaña derrotada; fue publicada bajo el seudónimo de Murray Constantin por el editor Gollancz en 1937. (Para un examen más detallado, véase Women's Studies International Forum, vol. 1, 1984, págs. 85–95.) La guerra en sí produjo varias novelas, que eran en su mayor parte propaganda, con títulos como When Adolf Came, When the Bells Rang y Loss of Eden. El tema demostró ser especialmente popular entre los escritores británicos después de la guerra, como en El cuerno de caza (The Sound of His Horn, 1952), de Sarban, seudónimo de John W. Wall, donde se mostraba a los nazis cazando a los británicos por deporte. Un deprimente filme de estilo documental, It Happened Here, apareció en 1963. Para muchos la idea, en la actualidad, parece sólo marginalmente relacionada con la ciencia ficción, de modo que cuando en la década de 1980 apareció SS–GB, de Len Deighton, las críticas apenas hicieron mención de su carácter especulativo. De hecho, casi al mismo tiempo apareció una descripción «no de ficción» de un asalto alemán contra Inglaterra coronado por la victoria germana en el libro ¡Invasión! de Kenneth Macksey, dirigido a los entusiastas de la historia militar.

Los dos ejemplos más sobresalientes de este subtema son El hombre en él castillo (The Man in the High Castle, 1962), de Philip K. Dick, quizá su mejor novela, y El sueño de hierro (The Iron Dream, 1972), de Norman Spinrad. Spinrad utiliza la idea con una hábil e incisiva variación. Su Hitler emigró a los Estados Unidos y se convirtió en un escritor de pulps especializado en relatos de espada y brujería. La obra cumbre de Hitler es una visión teñida en ciencia ficción del triunfo nazi. El texto de la novela es este melodrama fascista, lleno de sorprendentes paralelismos con nuestra realidad. Spinrad culmina todo esto con un epílogo satírico firmado por el crítico literario «Homer Whipple», que remacha el significado de Hitler el innovador con una insistente estrechez de miras. El libro es un auténtico tour de forcé.

Muchas de las mejores obras de este tipo, sin embargo, son cortas. Algunas se centran en la Inglaterra bajo el tacón nazi («Weihnachtsabend», de Keith Roberts y «La caída de Frenchy Steiner», de Hilary Bailey). Muchas ocurren en una cultura expandida de orientación alemana que cubre varios continentes. «Dos destinos» de Cyril Kornbluth, por ejemplo, refleja unos Estados Unidos repartidos entre Alemania y Japón. (Aunque algunos no estén de acuerdo, es una de las mejores obras de Kornbluth, aunque su autor murió antes de poder dar los últimos retoques al borrador final. A ello pueden achacárseles ciertos lapsus; por ejemplo, no hay reservas hopi cerca de Los Álamos, ni siquiera en Nuevo México.)

Cuando empezamos a trabajar en esta recopilación, tuvimos la impresión de que el abanico de posibilidades no había sido adecuadamente explorado. Encargamos varias obras, sugiriendo líneas de ataque alternativas. Con gran alegría por nuestra parte, estas historias no se limitaron a repetir temas anteriores, sino que se alinearon desde el más sorprendente cómic surrealista («Thor se enfrenta al Capitán América», de Davin Brin) hasta la fantasía de horror («¿Oís llorar a los niños?», de Howard Goldsmith). Brad Linaweaver rehizo casi por completo «Luna de hielo» para realzar algunos efectos. Sheila Finch escribió «La paz del Reich» después de que le sugiriéramos explorar un mundo en el cual algunas cosas fueran mejores que en nuestra realidad actual. El profesor Tom Shippey escribió su primera obra de ficción, «Transmisiones enemigas», después de que le pidiéramos que expusiera sus extensos conocimientos sobre la literatura alemana.

Los años de Hitler seguirán siendo probablemente fascinantes durante muchos siglos. En ellos vemos la más espeluznante encarnación del mal en el mundo moderno. Como señala Norman Spinrad en su introducción, los nazis fueron maestros del simbolismo, y hablaban a una retorcida sexualidad que puede hallarse inculcada en la sociedad durante mucho tiempo.

Aunque es posible que algunos de ustedes encuentren estas historias demasiado penosas de leer, les pedimos que las vean como exploraciones que arrojan una luz oblicua sobre los tiempos modernos, sobre nuestro propio presente y sobre las incontables posibilidades del alma humana.


Prefacio
IMAGINEN EL ABISMO - Gregory Benford
Introducción
HITLER VICTORIOSO - Norman Spinrad
DOS DESTINOS - C. M. Kornbluth
LA CAÍDA DE FRENCHY STEINER - Hilary Bailey
CARRETERA SIN DESTINO - Greg Bear
WEIHNACHTSABEND - Keith Roberts
THOR SE ENFRENTA AL CAPITÁN AMÉRICA - David Brin
LUNA DE HIELO - Brad Linaweaver
LA PAZ DEL REICH - Sheila Finch
NUNCA NOS ENCONTRAREMOS DE NUEVO - Algis Budrys
¿OIS LLORAR A LOS NIÑOS? - Howard Goldsmith
TRANSMISIONES ENEMIGAS - Tom Shippey
VALHALLA - Gregory Benford


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